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El Video Militar de 1996 que la AARO Investiga: El Misterio que Sigue Sin Respuesta

La tecnología más avanzada de su época tampoco logró identificarlo.

En 2025, el Comando Indo-Pacífico de los Estados Unidos (USINDOPACOM) remitió a la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) un informe acompañado por una grabación de cinco minutos obtenida mediante un sensor infrarrojo instalado en una plataforma militar estadounidense. El material pasó a formar parte del conjunto de casos que esa oficina analiza para determinar si determinados eventos registrados durante operaciones militares pueden ser explicados mediante causas convencionales o requieren una evaluación más exhaustiva.

La secuencia comienza entre los segundos 00:01 y 00:14, cuando el sistema de adquisición mantiene el seguimiento de una zona de contraste térmico, realizando pequeños ajustes para conservar el objetivo próximo al centro del encuadre mientras la plataforma continúa en movimiento.

Entre los 00:15 y 00:19, la imagen experimenta una breve alteración. Durante unos instantes aparecen bloques rectangulares de color negro superpuestos sobre la grabación, un efecto compatible con ajustes del sistema de captura, procesamiento o transmisión de la señal infrarroja.

A partir del segundo 00:20 y hasta el minuto 01:34, el sensor retoma el seguimiento del mismo punto de interés. A lo largo de este tramo, la firma térmica presenta variaciones intermitentes en su definición, alternando momentos de mayor nitidez con otros en los que el contraste respecto al fondo disminuye de manera perceptible.

Entre los 01:35 y 02:05, el operador modifica el nivel de ampliación del sistema óptico. Mientras el sensor realiza desplazamientos de derecha a izquierda para mantener el seguimiento, el objetivo abandona temporalmente el campo visual en varias ocasiones antes de volver a ser adquirido por la cámara.

Desde el 02:06 hasta el final de la grabación, en el minuto 04:59, el sistema efectúa sucesivas aproximaciones, alejamientos y cambios en el campo de visión. Sin embargo, durante este segmento ya no se observa un objetivo claramente identificable, registrándose únicamente movimientos del sensor sobre el entorno sin contenido de interés aparente.

Las autoridades estadounidenses enfatizan que esta descripción tiene un propósito exclusivamente documental y busca facilitar la comprensión del contenido audiovisual. En ningún caso debe interpretarse como una conclusión oficial sobre la naturaleza del fenómeno registrado, ni como evidencia de un evento extraordinario. La evaluación técnica y científica del material continúa siendo competencia de la AARO, organismo encargado de analizar este tipo de incidentes mediante procedimientos estandarizados y con base en la evidencia disponible.

En 2022, un archivo de video que había permanecido durante años fuera del conocimiento público llegó a manos de la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO), el organismo del Departamento de Defensa de los Estados Unidos encargado de investigar los llamados fenómenos anómalos no identificados.

El material fue transferido por el entonces Grupo de Trabajo sobre Fenómenos Anómalos No Identificados de la Armada estadounidense, conocido como UAPTF. Se trata de una grabación de 2 minutos y 57 segundos, cuya captura habría sido realizada en 1996 mediante un sensor infrarrojo instalado en una plataforma militar de los Estados Unidos.

Sin embargo, este caso presenta una particularidad que lo diferencia de muchos otros expedientes.

Cuando las imágenes fueron registradas, todavía no existían protocolos oficiales para la preservación, clasificación y tratamiento de evidencia relacionada con fenómenos anómalos. Como consecuencia, el video no siguió una cadena de custodia estandarizada. De acuerdo con la documentación oficial, el archivo había sido modificado digitalmente antes de ser entregado al UAPTF, y la AARO decidió conservarlo exactamente en ese estado para su análisis, sin realizar alteraciones adicionales.

La secuencia comienza con trece segundos completamente vacíos, sin elementos de interés visibles en la imagen.

Todo cambia a partir del segundo catorce.

Durante apenas unos instantes, entre los 00:14 y 00:17, una zona de contraste atraviesa el campo de visión del sensor. El objeto —o la anomalía registrada— aparece cerca del extremo superior derecho del encuadre y cruza la imagen en dirección diagonal hasta desaparecer por la esquina inferior izquierda. El tránsito dura apenas unos segundos, demasiado breve para permitir una identificación concluyente, pero suficiente para captar la atención de los analistas.

A continuación ocurre algo inusual.

Desde el 00:18 hasta el 01:21, la grabación deja de avanzar de manera convencional y comienza a repetirse cuadro por cuadro. Cada fotograma vuelve a mostrarse de forma secuencial, como si alguien hubiera intentado estudiar el breve desplazamiento con el máximo nivel de detalle posible.

La revisión continúa entre el 01:22 y el 02:13, aunque esta vez la reproducción se ralentiza aún más. El objetivo parece ser el mismo: observar con detenimiento un evento cuya duración original apenas supera unos pocos segundos.

Finalmente, entre el 02:14 y el final del archivo, la imagen queda completamente congelada sobre un único fotograma extraído de los primeros segundos de la grabación. El video concluye sin nuevas secuencias, sin información adicional y sin una explicación definitiva sobre lo que fue registrado por el sensor.

Los documentos oficiales que acompañan este material incluyen una advertencia clara. La descripción del contenido tiene un propósito exclusivamente informativo y no representa una conclusión técnica ni una evaluación definitiva de la AARO. Tampoco constituye evidencia de que el fenómeno observado tenga un origen extraordinario. Su función es documentar con precisión lo que contiene el archivo y preservar la integridad del registro para futuras investigaciones.

Más de dos décadas después de haber sido captadas, estas imágenes siguen planteando interrogantes. No solo por la naturaleza de aquello que aparece durante unos pocos segundos, sino también por las limitaciones de los procedimientos existentes en aquella época para conservar y analizar este tipo de evidencia.

A veces, el mayor misterio no reside únicamente en lo que muestra una cámara.

También se encuentra en todo aquello que el paso del tiempo impide reconstruir con absoluta certeza.

En un informe remitido por el Comando Indo-Pacífico de los Estados Unidos (USINDOPACOM), las autoridades militares notificaron a la Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) la existencia de un fenómeno aéreo no identificado registrado durante una operación en 2025. El material analizado consiste en una secuencia de 18 segundos captada por un sensor infrarrojo instalado a bordo de una plataforma militar estadounidense.

Según la documentación oficial, la grabación muestra la actuación del sistema de seguimiento óptico mientras mantiene fijado un objeto de alto contraste térmico. Entre los segundos 00:01 y 00:15, el sensor ajusta continuamente su orientación para conservar el objetivo en el centro del encuadre. La firma observada presenta una geometría que recuerda a una estrella de seis puntas, una característica que motivó su inclusión en el proceso de evaluación técnica de la AARO.

No obstante, las autoridades subrayan que la descripción del video tiene un carácter estrictamente descriptivo y documental. En consecuencia, el contenido no debe interpretarse como evidencia concluyente sobre el origen, la naturaleza o la relevancia del fenómeno registrado, ni constituye una conclusión oficial de la investigación en curso. Cualquier determinación sobre el incidente dependerá del análisis técnico y científico que realicen los especialistas responsables de examinar este tipo de reportes.